El iPhone es un teléfono primero y una computadora después. Apple intenta garantizar que la experiencia de usar el iPhone supera a la de otros teléfonos. Este es el primer motivo de existencia del jardín cercado. Apple provee un servicio controlando la calidad de las aplicaciones que entran a la tienda. También censura aplicaciones que podrían resultar ofensivas o controversiales. Está claro que el iPhone es un paquete producto-servicio, prácticamente hermético. A mi personalmente no me gusta que Apple elija por mi, por eso no tengo un iPhone, pero a mucha gente le sirve el servicio que Apple brinda, por lo que usan un iPhone felizmente. El hecho que haya adquirido semejante cuota de mercado lo demuestra: La experiencia iPhone es realmente buena para la mayoría de los usuarios.
Religión y Dualidad
In Asuntos Humanos on 31 Mayo, 2010 at 10:48No existe la dualidad, no existe Dios, y todas las enseñanzas religiosas son tan ficticias como las telenovelas. Si decides disfrutar de la religión, puedes hacerlo sabiendo que es ficción, y que sus enseñanzas no representan conocimiento alguno sobre la realidad.
La conciliación de la religión con la ciencia genera la dualidad, la creencia que existen dos formas de explicar la realidad, una objetiva, y otra subjetiva, y que no existen realidades absolutas porque dependen de la percepción individual de las cosas. Pues todo esto es sinsentido destinado a mantener la corrección política por encima de la sensatez, y permitir que la gente se salga con la suya creyendo en lo que les de la gana.
Battlestar Galactica
In Asuntos Humanos on 31 Mayo, 2010 at 9:31La nueva Battlestar Galactica es y ha sido la mejor serie de televisión hasta la fecha. Ha sido esta serie la que ha reavivado mi afición por la ciencia ficción televisada. Luego de verla y de lamentarme de su final, he estado mirando la TV buscando algo que se le pueda igualar en su género. Hasta ahora he visto Fringe, Stargate Universe, otras variantes de Stargate, viejos capítulos de Star Trek, y hasta Caprica, hija de Galactica. Pero no, nada puede llenar el vacío que dejó Battlestar Galactica. Y es que una vez que uno es bañado con la luz de semejante obra maestra, todo lo demás parece oscuro y pálido en comparación. Yo creía que las series de televisión eran como películas mediocres, como telenovelas, pero Galactica probó que yo estaba equivocado, que sí se puede escribir una serie de televisión con calidad de cine, sin necesidad de presupuesto infinito.