Oro como Dinero

La masa de oro en el mundo aumenta lentamente, porque los hallazgos de oro son limitados, y es hasta bastante predecible cuánto oro se encontrará un año cualquiera en el futuro inmediato.

En cambio las fluctuaciones en la cantidad de moneda más o menos arbitraria emitida por los bancos centrales, controlados por la burocracia estatal, son muchísimo más variables.
El dinero emitido por los bancos centrales es en esencia falso. No es directamente convertible en ningún bien de valor en las oficinas del banco central. El valor representativo de la moneda está sujeto a las políticas gubernamentales.

El dinero emitido por el estado es inmoral. El gobierno siempre tiene la potestad de restar valor al dinero de sus cuidadanos. Esto lo hacen constantemente con excusas como la redistribución de riqueza, cubrimiento del déficit fiscal, o estimulación económica. Ninguna excusa debe permitir al estado tomar sin consentimiento previo parte del valor de la riqueza que alguien ha acumulado en forma de dinero.

Es muy fácil inflar la moneda cuando no es requerido un respaldo para imprimir más dinero. El dinero emitido por el banco central puede ser impreso en cantidades virtualmente ilimitadas, sin que esto represente un costo de recursos que se iguale a la cantidad de moneda impresa. Por lo tanto, el gobierno podrá inflar la moneda infinitamente a través del banco central.

La moneda fiduciaria no origina ninguna confianza, al contrario de lo que su nombre pareciera sugerir. Una moneda que pierde valor siempre será menos deseada para los negocios, transacciones y ahorros, que una moneda de valor estable o creciente. Así, no tiene ningún sentido mantener los ahorros en una moneda cuyo valor será reducido por políticas estatales.

El oro adquiere valor a través del tiempo si se utiliza como dinero, ya que el mercado constantemente genera productos y servicios cuyo valor, si fuese representado en oro, incrementaría el valor representativo del oro existente a medida que la economía crece. Genera un «interés natural» asociado al crecimiento.

La inflación no es una herramienta para estimular la inversión, sino más bien para alterar la forma en que esta se lleva a cabo, obligando a realizar inversiones a corto plazo y grandes beneficios, como la bolsa o la especulación financiera; en detrimento de las inversiones a largo plazo, como la investigación científica.

No hace falta ser un genio para llegar a estas conclusiones, sino disponer de un poco de lógica y sentido común. Ninguna de las conclusiones a las que he llegado al escribir este artículo las copio de teoría económica alguna, sino de reflexión sincera. Estoy seguro que muchos economistas con sentido común han llegado exactamente a las mismas conclusiones, sólo que con matemáticas y lenguaje académico para respaldar sus hallazgos.

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