Colisionador de Hadrones

La ciencia alrededor del LHC es sumamente sofisticada y precisa. Existen dos teorías científicas que son aplicadas en estos experimentos. Una es la mecánica cuántica, con la que se puede medir el comportamiento en el universo de lo extremadamente pequeño, como las partículas subatómicas, y la relatividad, que se aplica para las cosas grandes, como los planetas.

Los aceleradores de partículas disparan núcleos atómicos suspendidos magnéticamente en recorridos a través del vacío para hacerlos chocar entre sí, y hacer que sus protones y neutrones se transformen en otras partículas esenciales.

La relatividad general (E = mc²) explica que al aproximarse a la velocidad de la luz, un cuerpo comienza a ganar masa, si alcanzase la velocidad de la luz, cosa que no es posible, ganaría masa infinita.

Ahora, un protón con muchísima masa podría transformarse en un agujero negro, y absorber la masa circundante. Cuando un agujero absorbe masa, se hace más masivo, por lo que absorbe más y más masa y se sigue haciendo más y más masivo, hasta que absorbe el planeta entero, y se queda tranquilo.

El asunto con eso es que Stephen Hawking ha predicho que estos agujeros tan pequeños deben evaporarse casi instantáneamente debido a que irradian un tipo especial de energía llamado «radiación de Hawking».

Para estar seguros que Hawking no se equivoca, sólo basta saber que millones de partículas del espacio exterior aceleradas a velocidades absurdamente cercanas a la de la luz, se han estrellado contra la atmósfera terrestre durante su existencia. Algunos de estos impactos se han podido medir en tiempos recientes. Un protón se puede estrellar contra la atmósfera con la misma fuerza que un ladrillo que cae sobre un pie. Eso es muchísima más energía que la producida por el LHC, y no hay ningún agujero negro en la Tierra.

Así que bien, la historia nos dice que las colisiones de partículas a estos niveles de energía no son peligrosas. La naturaleza las produce sin consecuencias.

Hoy se produjeron colisiones a 7TeV, que no es más energía que la de una vela. Nosotros no tenemos la tecnología necesaria para hacer colisiones más poderosas actualmente, aunque el año que viene lograremos 14TeV con el LHC.

Esta investigación producirá un cuerpo de información importante para desvelar muchos misterios de la física. Quizás pruebe la teoría de las cuerdas, u otra teoría que nos ayude a comprender mejor el universo sobre el que vivimos. Luego, como siempre, surgirá nueva tecnología capaz de utilizar este nuevo conocimiento. Tecnología que posiblemente nos permitirá, a largo plazo, avanzar como especie, explorar y colonizar otros planetas.

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