Transición Liberal

Manos en forma de ave

Desde hace un tiempo hago el ejercicio intelectual de imaginar una transición de nuestro país a un sistema político liberal con una economía de libre mercado auténtica y un estado limitado a sus únicas funciones naturales: seguridad, justicia y obras públicas, dejando al mercado actuar sobre el resto, sin intervención ni regulación estatal.

Cronológicamente, partiendo del estado actual de las cosas, los efectos de la aplicación del sistema liberal comenzarán a repercutir casi instantáneamente. La tasa de empleo subirá rápidamente a partir de los primeros dos o tres meses. Inversionistas extranjeros que constantemente miran a su alrededor para buscar oportunidades de maximizar sus ganancias estarán listos para instalar empresas en el país al menor indicio de que las condiciones se hacen propicias, e incluso antes si éstas pueden ser predichas, de ahí la acelerada creación de puestos de trabajo.

Uno de los primeros sectores que arranque será el de la construcción, porque estas nuevas empresas requieren invariablemente instalaciones, que deberán ser construidas, o adquiridas y remodeladas. Así tendremos una mejor ocupación de nuestros obreros. Poco tiempo después la industria comenzará a pelear por la mano de obra, por lo que los salarios aumentarán, y las condiciones de trabajo mejorarán, sin ninguna invervención estatal. También se crearán puestos de trabajo administrativos para gestionar las labores, y se habrá creado toda una nueva industria de construcción.

La clase media se hará más grande, porque los obreros empezarán a formar parte de ésta. Esto a su vez potenciará al sector de los servicios, ya que toda esta gente con poder adquisitivo participará más activamente en la economía. Querrán entretenimiento, comprar más, y aparecerán fabricantes de productos nacionales para suplirles ropa, comida, y artículos básicos. Las importaciones aumentarán, porque comprarán computadoras, teatros caseros, vehículos, etc. Más puestos de trabajo, más riqueza en movimiento.

Unos seis meses a un año después, las instalaciones para las empresas nuevas estarán listas. Muchos de estos empresarios querrán traer empleados del extranjero, gente especializada en determinadas áreas. No les pondremos trabas. También contratarán gente local, porque a pesar que la economía ha mejorado, aún será el personal local un más barato que el importado, y muchos venezolanos especializados comenzarán a encontrar empleo en estas empresas. También habrá trabajo para personal no calificado en limpieza, manufactura y otros servicios. Puestos que llenarán trabajadores actualmente pobres o marginados, pasando a formar parte de la clase media. En este punto la pobreza se habrá reducido visiblemente, y el gobierno liberal no tiene más de un año.

Pasaremos por una etapa industrial, donde se construirán fábricas, y empresas que requieren mano de obra barata. Unos diez años después la mano de obra será más especializada y costosa, así que muchas fábricas se habrán mudado a otros países más pobres, y quedarán empresas de servicios, así como manufactura de productos electrónicos y otros artículos más avanzados. Empezaremos a producir arte, porque al haber dinero habrá más artistas, que requieren de un ambiente propicio para llevar a cabo su labor creativa. Empezarán los venezolanos a participar en inversiones a más largo plazo, y empezaremos a invertir en crear tecnología. Podremos hacer grandes avances en esto si reformamos (eliminamos) las caducas leyes de patentes y derechos de copia. Iremos a la vanguardia de la colaboración científica. Resultará rentable y menos arriesgado invertir en ciencias aplicadas en primera instancia, e investigación abierta unos años más tarde, siempre dejando que el mercado sea quien dirija estos menesteres.

Nuestro sistema educativo, o más bien la ausencia de éste, permitirá más diversidad de sistemas y métodos de aprendizaje. Quizás aparecerán planteles experimentales, o instituciones que podrán comenzar a especializar a sus estudiantes más temprano, libres de un pensum oficial a seguir. Tendremos probablemente jóvenes profesionales a menor edad, lo que nos permitirá competir mejor en el mercado internacional.

Mientras todo esto ocurre, la enorme concurrencia de empresas petroleras luchando por extraer la mayor cantidad de crudo lo más rápido posible, debido a la desincorporación de Venezuela de la OPEP, y al levante del monopolio estatal petrolero, generará una enorme cantidad de puestos de trabajo e ingresos de divisa, una clase media mayor, y agotará más rápido nuestras reservas de petróleo, que será una bendición, ya que nos llevará a una economía post-petrolera más pronto. El petróleo ha resultado para nosotros una maldición. Fue llamado en 1970 “el excremento del diablo”, ya que algunos de los países pobres yacen sobre las más abundantes reservas.

Los ingresos estatales quedarán concentrados en tres sectores, donde uno será clave: obras públicas. Privatizaremos todo lo que se pueda, para que el mercado se haga cargo. Así el dinero del estado se utilizará para tener impecables carreteras, autopistas, vías férreas, alumbrado público, y en fin, que los bajos impuestos pagados por nuestro pueblo resulten literalmente palpables.

Los barrios ahora pobres tendrán buenos sistemas de distribución de agua, electricidad de pago garantizada, recolección de basura apropiada y vías de comunicación en perfecto estado. Serán lugares limpios y cómodos para vivir. La gente que en éstos lugares habita tendrá más dinero, habrán construido casas donde hoy tienen ranchos. La zona seguirá reflejando los matices culturales de sus habitantes, pero sin los problemas actuales de seguridad y crímen. Dejarán de ser barrios pobres para convertirse en villas urbanas peculiares. Estas zonas estarán debidamente parceladas, y sus residentes serán propietarios, sin temor de ser desplazados. Quizás en unos 20 años podremos caminar por estos lugares para admirar su arquitectura y cultura, y escuchar las historias de los ancianos de épocas más difíciles.

El mundo entero hablará del milagro venezolano, y de cómo unos decididos e inteligentes liberales convirtieron un desastre socialista en un ejemplo a seguir.

Podemos hacerlo, y lo haremos.

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