Segundo día en Ginebra
Ayer he llegado a Ginebra con la mala fortuna de encontrar que mi padre con Cancer había fallecido cuatro horas antes que yo llegara. El día de ayer fue bastante extraño. En principio no me he sentido excesivamente terrible con la muerte de mi padre, pero en la noche no pude dormir de tristeza.
He conocido a los amigos de mi padre en estos últimos dos días y retrazado sus pasos. Debo decir que ahora lo conozco mucho mejor que antes gracias a esto. He podido entender muchas cosas de su vida que me han hecho verme reflejado ante una especie de espejo. Me parezco mucho a él.
Estoy completamente enamorado de esta ciudad. Probablemente me quede viviendo aquí. Hoy he ido al Salève, un pico nevado junto a la ciudad y he visto la nieve por primera vez desde que era muy niño. Pude caminar entre la nieve hasta el pico de la montaña y mirar los alpes suizos, franceses e italianos desde ahí. Dejé las baterías de la cámara en casa.