La reencarnación como fenómeno natural
En este siglo existimos algunos individuos que somos una mezcla entre escépticos y creyentes, entre los que estoy yo. Siempre me ha parecido fascinante la idea de la reencarnación, aunque no existe ninguna teoría científica seria que avale semejante proceso. Siempre he pensado en la posibilidad de la reencarnación como un fenómeno natural, medible, calculable y refutable como cualquier otro fenómeno natural conocido, así que aquí voy con una teoría.
La ciencia
La ciencia nos enseña que todos los fenómenos de la naturaleza son explicables a través de un estudio exhaustivo y concienzudo, que involucra la creación de hipótesis, que luego de obtener un número de pruebas pasan a ser teorías, que luego de más pruebas y revisiones por parte de terceros pasan a ser leyes irrefutables.
La ciencia es un método que nos permite medir, calcular y explicar fenómenos de cualquier complejidad. No con esto quiero decir que la ciencia haya logrado explicar absolutamente todos los fenómenos que hemos podido observar. Sin embargo ha podido explicar la mayoría, y existe una clara tendencia a que eventualmente lograremos explicar prácticamente todos los fenómenos naturales a través de los métodos de la ciencia.
La religión
La religión es una serie subjetiva de patrones, preceptos, historias y reglas más o menos arbitrarias dadas por sentado de manera consensuada entre grupos de personas. Al ser arbitrarios, estos conjuntos de creencias tienen grandes variaciones entre los grupos que las profesan.
Es un estilo de autoengaño colectivo, generalmente con el propósito de imponer modelos morales de conducta en individuos pertenecientes a grupos familiares y sociales que comparten determinada religión. Es un método que genera explicaciones subjetivas a hechos naturales, para obtener la sensación de comprensión de la realidad.
Sociedad secular
La sociedad occidental, que incluye el primer mundo y los países latinoamericanos entre otros, es una sociedad secular. Se practica la libertad de credo y las leyes de la sociedad no están directamente asociadas a doctrinas religiosas. El Estado y las iglesias son instituciones independientes.
En este tipo de sociedad es fácil conseguir individuos que profesan varias religiones, o ninguna religión, con creencias individuales únicas. En la sociedad secular se podría decir que hay casi tantas religiones como personas. Aunque la verdadera religión de cualquier sociedad secular se basa en la ciencia y sus descubrimientos y aplicaciones. Las sociedades seculares son sociedades tecnológicas.
En las sociedades seculares los individuos no temen aplicar la ciencia en áreas previamente dominadas exclusivamente por la religión. Y una de las fronteras para la ciencia hoy día es precisamente esa: El estudio y comprensión a través del método científico de fenómenos naturales de extraña ocurrencia o de difícil observación, explicados y documentados en algunas religiones. En otras palabras, por los fenómenos religiosos a prueba.
Uno de los fenómenos religiosos más interesantes es la creencia en la existencia de la reencarnación, que merece naturalmente un estudio científico serio, tal como lo merecen otras manifestaciones de la naturaleza. El problema es que es muy difícil medir este fenómeno, debido a la misma naturaleza del mismo. La ciencia actual tiende a descartar un posible estudio serio de este fenómeno.
No estoy insinuando que los científicos tengan una conspiración oculta junto con algunos sacerdotes para evitar que el conocimiento de la existencia de la reencarnación llegue a la humanidad. Y quien piense de esta manera es mejor que se una a la Sociedad de la Tierra Plana, o al grupo de gente que piensa que el hombre no llegó a la luna, o a Paranóicos Anónimos, si tal organización existe.
Hipótesis de la reencarnación
Ahí voy ahora con mi ejercicio mental. Supongamos que la reencarnación es un hecho natural, y que de alguna manera nuestro cerebro es una unidad de procesamiento de información e interfaz de usuario para que nuestra esencia energética “conduzca” nuestra vida, y tiene la capacidad de intercambiar información entre nuestra esencia energética y nuestro cuerpo.
Ahora imaginemos una esencia energética similar se encuentra en todos los organismos con cerebro, Esto implicaría que nuestro cerebro no sería en sí mismo la fuente de nuestra “sensación de vida”, ni un “reaccionador mecánico” a impulsos recibidos. Así que, hipotéticamente, si tomamos dos cerebros exactamente iguales, y los cargamos de impulsos similares en un ambiente controlado hipotético, eventualmente ambos comenzarán a dar resultados diferentes. Esto probaría que existe una fuente de entropía externa que impulsa al cerebro a responder de maneras diferentes. Quizás esta entropía podría ser también explicada por otras teorías relacionados con la mecánica cuántica. Si y solo si podemos registrar esta entropía, “entonces” podríamos considerar como algo posible la existencia de algo parecido a un alma o espíritu.
Supongamos que la ciencia logra descubrir que existe esta fuente de entropía, el siguiente paso consiste en obtener historias de niños pequeños, que probablemnete sean historias de su presunta vida pasada, y proceder a buscar en bases de datos de información de personas fallecidas pistas que puedan conectar las historias de los niños con las historias de estas personas fallecidas. Para ser elegibles, estas historias deben coincidir en 100% de los detalles. Con esto se pueden crear líneas de conexión entre los fallecidos y sus supuestas reencarnaciones. Podrían registrarse datos como los tiempos transcurridos entre el fallecimiento del cuerpo anterior y el nacimiento del nuevo, así como las relaciones geográficas entre ambos para encontrar patrones. Algo parecido ya lo he visto en Discovery Channel anteriormente. No es esta una teoría mía.
Mi hipótesis tiene que ver más bien con la relación entre nuestra evolución y estos misteriosos seres energéticos que nos podrían dirigir.
El Universo se conoce a través de nosotros
El famoso científico Carl Sagan nos explica en su exquisita serie Cosmos, que el Universo ha encontrado una forma de conocerse a sí mismo, a través de nosotros. Nosotros somos unidades de conciencia, capaces de comprender y asimilar nuestro entorno, ¿somos solo la materia que compone nuestros cuerpos o existe una esencia consciente que trasciende?.
Si nuestras “unidades de conciencia” energéticas hipotéticas necesitan de un cuerpo material para poder interactuar con el Universo, entonces la evolución de la materia que ha dado lugar a la vida humana no es tan solo un evento fortuito producto de la interacción aleatoria de moléculas orgánicas, sino que existirían unidades de consciencia energética interactuando débilmente con la materia a través del tiempo para “adaptarla” y “hacerla habitable” para sí misma y su propia “experiencia”. Nosotros seríamos el resultado de consciencia intentando experimentarse a sí misma. Existiría Dios, pero ese Dios seríamos nosotros mismos, que habiendo creado nuestra propia arena, habríamos decidido bajar a jugar en ella. Y esto explicaría por qué todos nos sentimos como si hubiera una consciencia superior creadora, de la que formamos parte de alguna manera.
Lo que dije son patrañas y locuras, y nadie debe tomarlas en serio.
Lo que has dicho no sólo no es una locura, sino que es un pensamiento milenario. De seguro encontrarás más información al respecto… no es algo que se esconda mucho estos días. Un abrazo!!!
Por cierto, unas investigaciones interesantes, pero inconcluyentes, fueron realizadas durante varios años por Ian Stevenson. Es interesante que haya gente realizando investigaciones aún sobre ciencia “Fringe”. Yo ya no investigo al respecto. En el mejor de los casos no disponemos de tecnología, ni un marco teórico capaz de medir semejante fenómeno, si acaso se produce. Quizás en el futuro.